
Poco después del la invasión norteamericana en Afganistán, los informativos emitieron imágenes de un horroroso vídeo que mostraba las muertes agonizantes de perros en experimentos militares de Al-Qaeda. Se veía a un perro atrapado dentro de una habitación que desprendía gas. El perro comenzaba a lamerse los labios (el aumento de saliva es uno de los primeros signos de envenenamiento), perdía el control de sus cuartos traseros y eventualmente se lo veía recostado sobre su espalda, gimiendo. Como sea, estos crueles experimentos no son nada nuevos ni sólo han sucedido en Afganistán, suceden en los laboratorios de todo el mundo.