
En un momento en que la mayoría de organizaciones de derechos animales están activamente promoviendo, recompensando y defendiendo los productos animales y métodos de ganadería "humanitarios", os escribo por tres de los receptores de esa piedad.

Si alguna vez ves llorar a un asno, tu mundo nunca volverá a ser el mismo. Esas enormes lágrimas que se precipitan por debajo de sus largas pestañas perfilando sus mejillas, el temblor de sus labios, la curvatura de su espalda. Uno no puede más que lamentar la crueldad con la que la especie humana puede ser capaz de maltratar a una criatura tan tierna y frágil.

Las aves se hacinan en enormes fábricas llenas de residuos, alimentadas y engordadas con drogas hasta el punto de no poder caminar. A menudo se les rompen las alas y las piernas. Se las escalda en tanques de agua hirviendo cuando aun están agonizantes. KFC se esconde detrás de su Consejo Asesor sobre Bienestar Animal, a pesar de que cinco miembros del consejo han dimitido en señal de frustración.

Fracasa la petición de máxima protección para esta especie a pesar de que los científicos afirman que las poblaciones del Atlántico y el Mediterráneo se han reducido un 75% en apenas medio siglo.La moda de comer sushi, difundida por todo el mundo, ha tenido un efecto desastroso en la protección de este túnido.Si se mantienen el ritmo actual de pesca, la población reproductora de atún rojo del Atlántico habrá desaparecido dentro de tres años.El magnánimo atún rojo se extingue sin remedio. El rey de los océanos se ha convertido en una víctima de la gastronomía mundial a causa, entre otras cosas, del auge del sushi y el sashimi.

Mucha crisis y pocas nueces.Como gente cotidiana que somos, nos parece necesario abordar el tema de la crisis también de una manera donde la economía , la ética , la salud, el destino del planeta, de los animales y de nosotros mismos estén tenidos en cuenta, sin pasar a un lado reformista de las situaciones que debemos afrontar a diario, pasar al plano de una revolución personal pero que incide de forma colectiva en muchos seres indefensos y a merced de este capitalismo cada vez más tecnificado en la explotación tanto asalariada como productiva.