
Mucha crisis y pocas nueces.Como gente cotidiana que somos, nos parece necesario abordar el tema de la crisis también de una manera donde la economía , la ética , la salud, el destino del planeta, de los animales y de nosotros mismos estén tenidos en cuenta, sin pasar a un lado reformista de las situaciones que debemos afrontar a diario, pasar al plano de una revolución personal pero que incide de forma colectiva en muchos seres indefensos y a merced de este capitalismo cada vez más tecnificado en la explotación tanto asalariada como productiva.