El igualitarismo y los animales no humanos II
En la anterior entrada intenté introducir de forma simple qué es el igualitarismo. En esta segunda entrega voy a continuar con esta explicación. Pero esta va a ser una entrada algo más técnica que la anterior, que irá dirigida a quienes tengan interés por conocer en algo más de detalle este punto de vista. (Como siempre, si tenéis alguna duda con alguna cuestión, no dudéis en preguntar). Más adelante, en algún momento, subiré una tercera (y supongo que última) entrada sobre esto, en la que lo que haré será únicamente poner algunos ejemplos más para que se comprenda de forma más clara esta perspectiva y se vea su aplicación práctica. Y de paso pondré alguna referencia.
Empecemos, pues, viendo qué facetas del igualitarismo lo diferencian como tal.
Elementos que distinguen al igualitarismo
Conforme al igualitarismo puede haber tres factores distintos a la hora de ver si una determinada situación es peor que otra:
(i) Mejorar la situación de quien está peor. El primer factor se fija en quienes están en la situación más desfavorable en comparación a otros individuos. Según este factor, los intereses de quienes están peor tienen prioridad sobre los de quienes están en una situación mejor que ellos o ellas. Así, si en una situación A los que peor se encuentran son más desgraciados que en otra situación B, A es peor que B conforme a este factor.
(ii) Reducir la desigualdad total. El segundo factor considera la cantidad total de desigualdad que hay, considerando no sólo a quienes están peor de todo, sino también a quienes, sin estar en esa situación, sufren también las consecuencias de la desigualdad. Según este criterio, es peor una situación en la que el total de la desigualdad que haya entre los distintos individuos sea mayor. Conforme a esto, si hay una situación desigual, esta puede empeorar de dos formas: que haya más diferencia entre la situación presente entre quienes están peor y quienes están mejor, y que el número de quienes están peor aumente.
Para entender la diferencia entre lo que implica el primer punto y el segundo podemos considerar el siguiente ejemplo. Supongamos una situación en la que todo el mundo es muy feliz menos un grupo de 10 individuos que son muy desgraciados. Supongamos ahora que la situación cambia. Ahora en lugar de esos 10 individuos muy desgraciados hay 50 que son algo menos desgraciados. Según el primer principio, la situación inicial es peor, pues la situación de quienes se encuentran en el nivel más bajo es peor que en la situación posterior. Según el segundo principio, es peor la situación posterior, debido a que ha aumentado el número de individuos desgraciados y, con ellos, la magnitud de la desigualdad existente.
(iii) Mejorar la situación general. Finalmente, el tercer factor se fija en la situación de todos los seres sintientes en conjunto, al margen de su desigualdad. Si la felicidad o la satisfacción de los intereses del conjunto de los individuos es menor en una situación A de lo que lo es en B, A es peor con respecto a este criterio. Este es un principio general que comparten la mayoría de las teorías éticas. Pero varían en función de cómo lo consideran con otros principios. El utilitarismo, por ejemplo, solamente considera este principio, y por ese motivo concede que se pueda dañar a ciertos individuos si eso beneficiase en mayor grado a otros. En cambio, el igualitarismo, debido a los otros dos principios arriba señalados, rechazaría esto de plano.
En función de qué principios se tengan en cuenta de los indicados, surgen varias formas posibles de igualitarismo. Hay posiciones igualitaristas que aceptan todos estos tres puntos, las hay que sólo aceptan el primero y el tercero, y las hay que aceptan el segundo y el tercero. Que yo sepa, nadie ha defendido una forma de igualitarismo que no tenga en cuenta el tercer punto. (Sería una postura que la mayoría, si no todo el mundo, consideraríamos inaceptable, pues implicaría, por ejemplo, que una situación en la que todos y todas sufriésemos horriblemente, pero por igual, sería mejor que una en la que estuviésemos todo el mundo viviendo en condiciones paradisíacas solo que algunos un poco mejor que el resto).
Ante lo dicho hasta aquí, se comprueba, por otra parte, que el igualitarismo es una posición que defiende que quienes son moralmente considerables son los individuos, y no entidades de otro tipo.
Igualitarismo, consideración ecuánime e imparcialismo
A veces se llama igualitarismo al rechazo de la discriminación. Esto es, a la posición que sostiene que todo el mundo debe contar lo mismo en nuestras decisiones morales. En otras palabras, a la consideración igualitaria (o ecuánime). Cuando se usa la palabra ‘igualitarismo’ de este modo, lo que se plantea es que se ha de rechazar el especismo, el sexismo, el racismo, etcétera, y que los intereses de todo el mundo deben contar lo mismo, deben ser respetados por igual. Sin embargo, esto no es lo que se conoce con la palabra ‘igualitarismo’ en un sentido estricto. Es algo muy diferente de este. Si llamásemos ‘igualitarismo’ a la ausencia de discriminación, cualquier posición que aceptase la consideración igualitaria sería igualitarista. Pero no es así. El igualitarismo implica lo explicado en el punto anterior.
Hay además otro término que no significa exactamente lo mismo, que es imparcialismo. El imparcialismo, como su nombre indica, supone la ausencia de parcialidad a favor de ciertos individuos. Hay algunas teorías, como ciertas éticas del cuidado, según la cuales está justificado que actuemos de forma parcial con quienes tenemos relaciones estrechas. Según esas teorías, tales formas parcialidad no son discriminatorias, de modo que imparcialidad será algo distinto de consideración igualitaria. Si rechazamos esta idea, consideraremos que todo trato no imparcial será discriminatorio. En este sentido, consideración igualitaria sí será sinónimo de imparcialidad. (Yo creo que esta idea es correcta y por eso creo que el uso de ‘imparcialismo’ como sinónimo de ‘consideración ecuánime’ es adecuado). En cualquier caso, con esto vemos que el concepto de imparcialidad es también diferente del de igualitarismo.
La cuestión de la responsabilidad
Hay otro punto a considerar que es transversal a las distintas teorías éticas. Este lo constituye el problema del mérito o la responsabilidad. Supongamos que alguien se ha dedicado a dañar a los demás bara beneficio propio. ¿Es bueno que se encuentre en una situación igual que la de alguien que no lo haya hecho, o que se haya dedicado a beneficiar a los demás? Según ciertas posiciones, esto no es así: la responsabilidad de cada cual debería contar positiva o negativamente para que estemos en una situación peor o mejor. Según otras posiciones, esto debe sernos indiferentes. Hay posiciones igualitaristas de ambos tipos (tal y como ocurre con respecto a esto en el caso de muchas otras teorías éticas).
Una nota final: igualitarismo y prioritarismo
Os incluyo un último apunte por si seguís leyendo sobre el tema y os encontráis con esta cuestión. Hay una posición muy semejante al igualitarismo que es el prioritarismo. El prioritarismo no considera que la existencia de desigualdad sea algo negativo, pero, debido a que asume que los intereses de los individuos que cuentan más deben ser más importantes, en la práctica viene a sostener lo mismo que el igualitarismo. Las diferencias entre ambas posiciones son únicamente de tipo teórico, de su explicación de las razones para buscar una situación más igualitaria. Por este motivo, a menudo se llama también igualitarias a las posiciones prioristaristas.
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