• 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5

El mito de la función canina y el consumo de carne

El mito de la función canina y el consumo de carne

Muchas veces nos encontramos con la idea que los profesores de escuela nos decían  en la niñez  “los caninos son para desgarrar la carne”, sin embargo a la mayoría de niños no les gusta la carne por que les duele la mandíbula después de  tanto masticar, a diferencia de los animales carnívoros que tan solo tragan la carne sin masticarla, entonces ¿ Por que tenemos caninos?

El gran negocio de matar linces

El gran negocio de matar linces

El proyecto Iberlince pretende aumentar en cinco años la población mundial de lince ibérico a 450 ejemplares, el doble que en la actualidad. Llegar a esta meta permitiría rebajar un peldaño el alto grado de amenaza de la especie, el felino más amenazado del planeta. Y recuperar las poblaciones extinguidas hace unas pocas décadas de Castilla-La Mancha, Extremadura y Portugal. Cuenta para ello con un presupuesto de 34 millones de euros, que se suman a los 36 millones gastados sólo en Andalucía desde 2002.  

Hipocresía catalana

Hipocresía catalana

Qué inteligencia la de Ortega y Gasset cuando se refería al hombre masa como aquél que no está al mismo nivel de sí mismo, el que se encuentra a mitad de camino entre el ignorante y el sabio, que cree saber y no sabe o el que no sabe lo que debería saber. Sea como sea, esto me recuerda a la última cacicada proveniente del nacionalismo catalán, Me refiero al blindaje de los correbous para serenar el malestar de las hordas convergentes de las Terres de l’Ebre tras la abolición de las corridas de toros.

Cuando los animales lloran

Cuando los animales lloran

Si alguna vez ves llorar a un asno, tu mundo nunca volverá a ser el mismo. Esas enormes lágrimas que se precipitan por debajo de sus largas pestañas perfilando sus mejillas, el temblor de sus labios, la curvatura de su espalda. Uno no puede más que lamentar la crueldad con la que la especie humana puede ser capaz de maltratar a una criatura tan tierna y frágil.    

Acabemos con la barbarie del Toro de la Vega

Acabemos con la barbarie del Toro de la Vega

El próximo 13 de septiembre un toro será perseguido, lanceado y torturado hasta la muerte por parte de cientos de descerebrados que pretenden justificar su barbarie vistiéndola de cultura y tradición en la localidad de Tordesillas.  

El igualitarismo y los animales no humanos I

En otra entrada os puse un enlace a un artículo en el que se presentan toda una serie de teorías éticas muy diferentes desde la que se ha defendido la consideración moral de todos los animales sintientes y se ha cuestionado el especismo. Esto es algo que, en mi opinión, resulta muy importante aclarar, debido a que se ha difundido entre quienes se interesan por la ética animal la creencia, totalmente errónea, de que las principales perspectivas (¡o incluso las únicas perspectivas!) desde las que se ha cuestionado el especismo han sido la de Singer y la de Regan.

Pues bien, en esta entrada querría presentar más en detalle una de las posiciones que aparecían citadas en el texto que os enlacé. Se trata de uno de los puntos de vista desde los que se puede cuestionar el especismo. Esta posición es la igualitarista. Es de interés presentar este punto de vista en ética por varios motivos. Destacaré dos. Por una parte, para hacer hincapié en la idea ya comentada de que hay posiciones muy diferentes desde las que criticar la discriminación de los animales no humanos (en realidad, yo diría que desde cualquier posición que no resulte moralmente cuestionable se puede plantear una crítica de este tipo). Y, por otra parte, debido a que el igualitarismo, en particular, no es muy conocido entre quienes tienen algo de interés en la ética animal (y creo que puede ser una posición que a mucha gente, cuando la conozca, le puede resultar francamente convincente).

Pasemos pues a ver en qué consiste esta teoría. El igualitarismo, para decirlo de forma lo más llana posible, es la posición que sostiene que, mejor que que unos estén bien y otros mal, es que la cosa esté lo mejor repartida posible. Una definición más técnica sería esta: el igualitarismo es la posición que sostiene que una distribución más igualitaria de aquello que tiene valor para los distintos individuos (sea esto la felicidad, la satisfacción de los intereses, o lo que consideremos) es en sí algo que hace que una situación sea mejor que una en la que tal reparto sea menos igualitario.

Veamos qué posición nos lleva a adoptar el igualitarismo en la práctica. Pondré algunos ejemplos por si pueden servir para explicar mejor qué es lo que está en cuestión aquí.

Supongamos que un refugio de animales puede disponer sus instalaciones de dos formas distintas. Puede hacerlo de un modo que suponga que las gallinas vayan a estar en una situación fantástica, pero los perros en una situación mala. O puede hacerlo de modo que ocasione que tanto las gallinas como los perros estén relativamente bien, aunque desde luego peor de como estarían las gallinas en el primer caso. Supongamos que pudiésemos, de alguna manera, evaluar de forma exacta la situación en la que se encuentran los distintos implicados en la cuestión. Imaginemos que si las instalaciones fuesen del primer tipo las gallinas tendrían unas condiciones de vida, o un nivel de felicidad de, por ejemplo 20, y los perros una felicidad de 10. Y supongamos que si las instalaciones fuesen del segundo tipo tanto perros como gallinas disfrutarían de un nivel de 14. Si fuésemos utilitaristas optaríamos por lo primero, porque 20 + 10 = 30, y 14 +14 = 28, y 30 es mayor que 28. Pero si somos igualitaristas optaremos por lo segundo, porque aunque la “felicidad sumada”, por así decirlo, sea menor, la situación será más igualitaria.

Un caso como el que acabamos de considerar sería perfectamente plausible aunque en él no asignásemos números. He puesto los números únicamente para aclarar la cuestión. Por supuesto, en nuestra vida del día a día nos es imposible llevar a cabo una evaluación exacta en términos numéricos como esta. Pero sí podemos hacer estimaciones a grandes rasgos. (De hecho, habitualmente tomamos nuestras decisiones acerca de cómo comportarnos con los y las demás en base a estimaciones de este tipo).

Supongamos ahora otro caso. Imaginemos que dos señoras, llamémosles Ana y Bea, trabajan lo mismo para conseguir sus objetivos. Sin embargo, por una mera cuestión de suerte, Ana consigue unos resultados mucho mejores que Bea. Conforme a una teoría de los derechos podría defenderse que tanto Ana como Bea tienen derecho, cada cual, a disfrutar del resultado de su trabajo, aunque sea desigual. El igualitarismo, en cambio, estará a favor de que se repartan los beneficios extra obtenidos por Ana (que Bea merecería también, y que no ha recibido sólo por mala suerte). En una situación hipotética en la que los derechos de todos los individuos son respetados, una teoría centrada en los derechos no nos exige que hagamos nada más. Sin embargo, el igualitarismo requiere que sigamos trabajando para conseguir un mejor reparto para quienes están peor, incluso aunque sus derechos no estén siendo vulnerados. Prescribe a quienes están mejor que trabajen para que la situación de los otros mejore, y, si estos renuncian a hacerlo, prescribe a terceros que trabajen para conseguirlo aun sin la conformidad de quienes, estando en una situación favorable, renuncian a colaborar a favor de quienes están en una situación peor.

Consideremos ahora otro ejemplo. Los críticos del utilitarismo afirman a veces que este podría autorizar actos como las corridas de toros sobre la base de que el sufrimiento de un solo individuo beneficia a muchos individuos que ven como es toreado. Esta crítica es errónea, pues la agregación del disfrute de todos los individuos no es suficiente como para compensar la tortura y muerte de uno de ellos. Pero el hecho es que desde el igualitarismo tendríamos una razón a mayores que la que tienen los utilitaristas para rechazar la tauromaquia, que es que supone una situación desigual para su víctima, que es el que en peor situación se encuentra. Para esta posición no es permisible dañar notablemente a unos que están en una situación de debilidad para beneficiar a quienes están en una situación de fuerza.

Examinemos, finalmente, el caso de alguien que no tiene a nadie que se preocupe por su suerte y que por ello se encuentra en una situación miserable. Supongamos que podríamos ayudar a este individuo, pero que ello implicaría dejar de emplear toda una serie de recursos que pensábamos usar en ayudar a quienes tienen una relación de cercanía con nosotros y nosotras. El igualitarismo, al contrario de lo que prescribiría, por ejemplo, una ética del cuidado, requeriría que efectivamente disminuyésemos la atención que prestábamos a quienes nos son cercanos y atendiésemos a quien se encuentra desvalido o desvalida.

Con esto vemos algunos casos de cómo se comporta el igualitarismo en la práctica, y, en particular, de sus diferencias con respecto a otras teorías éticas. No es difícil comprobar que esta teoría, que a muchos nos puede resultar muy intuitiva, resulta claramente favorable de cara a la defensa de los intereses de los animales no humanos, que viven, de forma general, vidas realmente penosas.

En cualquier caso, esta ha sido una presentación bastante básica y general de la posición igualitarista. En una entrada posterior continuaré tratando el tema de forma más detallada.


Read more: El igualitarismo y los animales no humanos I

Comentarios (0)